El alero es la parte del tejado que sobresale de la fachada, y es un punto clave aunque pase desapercibido: por ahí cae el agua hacia el canalón, y además protege la parte alta de la fachada de recibir la lluvia de forma directa. Cuando el alero falla, el problema casi nunca se queda ahí — se traslada al canalón, que deja de recoger bien el agua, y a la propia fachada, que empieza a mancharse y humedecerse.
En la sierra convive el alero de madera vista, muy habitual en construcción tradicional, con el alero cerrado con chapa o PVC de las viviendas más modernas. El mantenimiento que necesita cada uno es distinto, y lo tenemos en cuenta desde la primera visita.
Además de dirigir el agua hacia el canalón, el alero protege la parte superior de la fachada de la lluvia directa y, en muchas viviendas de la sierra, aporta también la sombra que reduce el calor que entra por las ventanas más altas en verano. Un alero en buen estado es, en la práctica, la primera línea de defensa de la fachada frente al agua.
Madera visible que se oscurece, se ablanda al tacto o empieza a astillarse, piezas de remate caídas o sueltas, y — la señal más fácil de detectar — el agua de lluvia cayendo por detrás o por delante del canalón en vez de dentro de él, señal casi segura de que el alero ha perdido su alineación correcta.
El alero de madera vista, muy propio de la construcción tradicional de la sierra, necesita tratamiento periódico (barniz o protector para exterior) porque está expuesto directamente a la humedad y al sol. El alero cerrado con chapa o PVC protege mejor la estructura de madera que tiene debajo, pero con una desventaja: esconde el problema hasta que ya es más grave, porque no se ve el deterioro hasta que hay síntomas claros por fuera.
Inspeccionamos el estado real de la madera o del revestimiento, sustituimos las piezas dañadas, y si el problema es de alineación, realineamos el alero respecto al canalón para que el agua vuelva a caer donde debe. Si el alero es de madera vista y está en buen estado estructural pero deteriorado por el sol, aplicamos tratamiento protector en la misma visita.
Cuando el agua deja de dirigirse correctamente hacia el canalón, cae de forma directa sobre la fachada cada vez que llueve. Con el tiempo esto se traduce en manchas de humedad en la parte alta de la pared, desconchado de pintura, y en los casos más avanzados, humedad que llega al interior de la vivienda en la zona bajo cubierta.
En chalets tradicionales de la sierra con alero de madera vista, el mantenimiento periódico del tratamiento de la madera es la mejor prevención. En construcción más reciente con alero cerrado, lo importante es no ignorar señales indirectas (goteo mal dirigido, ruido distinto de la lluvia) ya que el deterioro real queda oculto tras el revestimiento hasta que avanza bastante.
El más frecuente es tratar un alero deteriorado como un problema "solo estético" — pintar sobre madera ya blanda sin abordar la causa real no detiene el deterioro, solo lo disimula unos meses. El segundo error es reparar el canalón sin revisar si el alero que tiene detrás está bien alineado, lo que hace que el mismo problema de agua mal dirigida vuelva a aparecer poco después de una reparación de canalón aparentemente correcta.

El alero trabaja siempre en conjunto con el canalón que tiene debajo — si tienes dudas sobre cuál de los dos falla, te ayudamos a distinguirlo por teléfono. Si el agua ya está afectando a la fachada, puede convenir revisar también el estado general en un chequeo preventivo.
El alero es la parte del propio tejado que sobresale de la fachada; el canalón es la pieza independiente, normalmente metálica o de PVC, que se instala debajo del alero para recoger el agua que cae de él.
En la mayoría de casos basta con sustituir el tramo o las piezas dañadas, salvo que el deterioro afecte a todo el perímetro del tejado.
Si tienes dudas, te lo confirmamos en la propia visita de inspección — a veces la madera vista está pintada o barnizada de forma que no siempre es evidente a simple vista desde el suelo.
Si se deja mucho tiempo sin atender, sí — la humedad puede llegar a afectar a la madera de la estructura que tiene detrás, no solo a la pieza visible del alero.
Recomendamos revisarlo dentro del chequeo anual de mantenimiento preventivo, sobre todo antes del otoño.
Sí, coordinamos con la administración de fincas cuando el alero afecta a zonas o fachadas comunes.
Sí, de hecho lo recomendamos: aprovechar la misma visita para revisar alero y canalón juntos evita que un problema de uno haga fallar al otro poco después.
Cuéntanos qué ves (una gotera, un canalón atascado, una revisión pendiente) y te decimos por teléfono los primeros pasos, sin compromiso.
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