Si tienes placas solares en el tejado de tu chalet en la Sierra de Madrid, hay algo que casi nadie cuenta al instalarlas: el mantenimiento no es solo eléctrico. La resina y el polen de los pinos, la pinocha, el polvo de la calima, los excrementos de las aves y el hielo del invierno se van depositando sobre el cristal, y parte de la luz que debería convertirse en electricidad se queda por el camino. En TejayDron hacemos la limpieza de placas solares (fotovoltaicas y térmicas) en cubiertas inclinadas y planas de toda la sierra, con el mismo equipo y la misma seguridad en altura con la que reparamos tejados y canalones.
Y tenemos algo que explica nuestro nombre: el dron. Cuando el acceso a la cubierta es complicado, revisamos primero desde el aire, y siempre fotografiamos y documentamos con la máxima calidad el estado del tejado y de los paneles, antes y después de limpiar. Así sabes exactamente qué hemos encontrado y qué hemos hecho.
Menos de lo que a veces se anuncia, pero más de lo que parece. En condiciones normales, la suciedad resta entre un 2 % y un 5 % de la producción anual de una instalación. En zonas con mucho polvo, calima frecuente y pocas lluvias, la pérdida puede superar el 10 % e incluso acercarse al 20 %. No es una cifra fija: depende de la inclinación de los paneles, de cuánto llueve y, sobre todo, de qué se deposita sobre el cristal.
Una capa fina de polvo se lava con una buena lluvia. Una mancha de resina o de excrementos de ave, no. Y una sola mancha concentrada puede sombrear una célula y restar mucho más de lo que su tamaño haría pensar. Por eso limpiar a tiempo y con criterio rinde más que limpiar mucho, y por eso la limpieza de paneles solares es un mantenimiento barato comparado con la inversión que protege: una instalación de autoconsumo está pensada para durar décadas, y un cristal limpio ayuda a que rinda lo que prometía el estudio de producción.
La sierra no se parece a la capital, y las placas tampoco se ensucian igual. Entre pinares, nevadas y vientos del norte, estos son los factores que más vemos, numerados como en el esquema:
Seguimos siempre el mismo orden, tanto en un chalet de una planta como en una cubierta compleja a varias alturas. Lo que cambia es el tiempo que lleva cada paso, no el método.
Antes de tocar nada recorremos la cubierta. Si el acceso es complicado, lo hacemos primero con el dron. Fotografiamos el estado inicial de paneles, tejas, anclajes y canalón con la máxima calidad.
Elegimos las primeras o las últimas horas del día, con el cristal frío, para evitar choques térmicos, y evitamos días de viento fuerte, hielo o lluvia.
Quitamos primero el polvo suelto con agua limpia y después cepillamos con cerdas suaves, sin productos abrasivos ni agua a presión. Cuando el agua es dura, recurrimos a agua desmineralizada para que no queden marcas.
Aclaramos de arriba abajo para arrastrar los restos y comprobamos que no queden churretes en el borde inferior, donde se acumula la suciedad.
Fotografiamos el resultado y te enviamos un informe con las imágenes de antes y después. Si vemos una teja rota, un anclaje flojo o un canalón obstruido, te lo mostramos con fotos y lo valoramos contigo.
En muchas viviendas de la sierra la cubierta tiene pendientes fuertes, varias alturas, aleros sobre terreno inclinado o jardines donde no cabe una escalera larga. En esos casos, subir a ciegas no es una opción. Lo primero que hacemos es revisar la cubierta con el dron: nos permite ver el estado de las tejas, la fijación de los paneles, el canalón y los remates sin pisar el tejado, y decidir desde dónde se puede trabajar con seguridad.
Pero el dron no es solo un recurso para los casos difíciles. Es parte de cómo trabajamos: fotografiamos y documentamos en alta calidad cada intervención. Recibes imágenes del estado inicial y del resultado final de tus paneles y de tu tejado. Te sirven para ver qué había, para comparar de un año a otro, para enseñárselas a tu instalador o a la administración de fincas, o para tener un registro del estado de la cubierta si algún día tienes que hacer un parte a tu seguro.


Limpiar placas solares parece una tarea doméstica, pero se hace sobre un tejado inclinado, a menudo húmedo o con pinocha resbaladiza. Hay tres riesgos que conviene tener claros antes de coger la manguera:

Depende del entorno, no del calendario. Esta tabla es orientativa y la ajustamos en la primera revisión, viendo cómo está tu cubierta:
| Zona | Frecuencia orientativa | Cuándo |
|---|---|---|
| Zonas de pinar (El Boalo, Moralzarzal, Hoyo de Manzanares…) | Dos veces al año | Primavera, tras el polen y la resina, y otoño, antes de la lluvia y la caída de la pinocha. |
| Sierra alta (Cercedilla, Navacerrada, Los Molinos…) | Una o dos veces al año | Principio de otoño, con el acceso despejado, y primavera si hay mucho polen. Nunca con hielo en la cubierta. |
| Municipios grandes y urbanizaciones | Una o dos veces al año | Según el entorno: más a menudo junto a obras, solares o vías con mucho tráfico. |
| Casco histórico y cubiertas de teja antigua | Una vez al año, con revisión | Aprovechamos la visita para revisar tejas y apoyos bajo las placas. |
| Entorno abierto y con polvo (comarca de Guadalix) | Dos veces al año | Tras los episodios de calima y al final de la temporada seca. |
Una regla práctica: si ves una película amarilla en primavera, restos de pinocha en el borde inferior o manchas blancas de aves, es el momento. Si tu instalación tiene monitorización, una bajada de producción respecto al mismo mes del año anterior, con un tiempo similar, es otra señal.
La mayoría de empresas de limpieza solar limpian el cristal y se van. Nosotros somos, antes que nada, una empresa de tejados y canalones, y eso cambia lo que hacemos mientras estamos allí. Con las placas ya instaladas, el tejado sigue ahí debajo, con sus tejas, sus remates y su canalón:
Placas fotovoltaicas de autoconsumo sobre viviendas unifamiliares y adosados, placas solares térmicas para agua caliente, y paneles sobre cubierta de teja cerámica o mixta, pizarra, chapa o cubierta plana con estructura inclinada. También instalaciones de comunidades de propietarios y urbanizaciones. No trabajamos en huertas solares ni en instalaciones sobre el suelo, ni hacemos instalación o reparación eléctrica.
Con base en El Boalo, damos servicio en toda la sierra noroeste y su entorno. Agrupamos las localidades por carácter del entorno, no por distancia, porque lo que ensucia las placas depende del pinar, la altitud y el polvo de cada zona. Entra en cada localidad para ver los servicios que damos allí y cómo trabajamos:
Resina, polen y pinocha: es donde el cristal se ensucia antes y donde más pesa la limpieza de primavera.
Limpieza de placas solares en: El Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Hoyo de Manzanares, Manzanares el Real, Soto del Real.
Nevadas y heladas reales: ajustamos las fechas para limpiar con la cubierta accesible y sin riesgo de hielo.
Limpieza de placas solares en: Mataelpino, Navacerrada, Los Molinos, Collado Mediano, Cercedilla, Guadarrama, Miraflores de la Sierra.
Más chalets con autoconsumo, más comunidades de propietarios y cubiertas con muchos paneles.
Limpieza de placas solares en: Collado Villalba, Torrelodones, Colmenar Viejo, Galapagar, Villanueva del Pardillo, Villanueva de la Cañada, Tres Cantos, Las Rozas de Madrid, Majadahonda.
Teja tradicional bajo las placas: cuidamos cada apoyo y cada anclaje al moverse por la cubierta.
Limpieza de placas solares en: Alpedrete, Colmenarejo, El Escorial, San Lorenzo de El Escorial, Valdemorillo, Zarzalejo.
Entorno más abierto, con polvo de caminos y campos que se suma a la calima.
Limpieza de placas solares en: Guadalix de la Sierra, Navalafuente, San Agustín del Guadalix, Pedrezuela, Venturada, Bustarviejo, Cabanillas de la Sierra, El Molar, El Vellón.
Puedes ver el mapa completo en zonas de servicio. Si tu municipio no aparece, llámanos: según la distancia, podemos valorarlo.
Si tu tejado ya tiene años o la gotera aparece cerca de las placas, empieza por la reparación de goteras y tejados o por una revisión de las partes de tu tejado. Si la cubierta ha llegado al final de su vida útil y vas a instalar placas, conviene valorar antes una rehabilitación del tejado. Si tienes ventanas de tejado junto a los paneles, consulta la reparación de ventanas Velux. Y para saber qué mueve el coste de cualquier trabajo de cubierta, tienes la guía de precios.
Como norma general, una o dos veces al año. En zonas de pinar recomendamos dos limpiezas: una en primavera, después del polen, y otra en otoño. Si hay obras cerca, un episodio fuerte de calima o muchas aves, conviene adelantarla. Tras la primera revisión te decimos qué frecuencia necesita tu cubierta.
En condiciones normales, la suciedad resta entre un 2 % y un 5 % de la producción anual. Con mucho polvo, calima y poca lluvia, esa pérdida puede superar el 10 % e incluso acercarse al 20 %. En la sierra, la resina y los excrementos de aves son los que más molestan, porque la lluvia no los arrastra.
Solo en parte. La lluvia arrastra el polvo suelto, pero no la resina, los excrementos secos, la pinocha acumulada ni las manchas de calima mezcladas con barro, y con lluvias ligeras deja un borde de suciedad en la parte baja de cada panel.
No lo recomendamos. Subir al tejado es la causa más frecuente de accidentes graves en el hogar. Además, pisar los paneles puede provocar microgrietas, un chorro de agua fría sobre un cristal caliente puede dañarlo y la presión excesiva o los productos abrasivos pueden afectar a la garantía del fabricante.
Al contrario: lo importante es limpiar con métodos suaves y sin productos agresivos, que es lo que indican los fabricantes. Si tu instalador o tu fabricante da instrucciones concretas, dínoslas antes de empezar y las seguimos.
Agua limpia y cepillos de cerdas suaves, sin agua a presión y sin productos abrasivos. Cuando el agua es dura, usamos agua desmineralizada para que no queden marcas de cal al secarse.
Nosotros no tocamos la parte eléctrica: ni el inversor, ni el cuadro, ni el cableado. Limpiamos solo el exterior de los paneles. Si tu instalador te ha pedido que se desconecte por algún motivo, lo coordinamos con él.
Es una herramienta de revisión y documentación. Lo usamos para ver y fotografiar la cubierta y los paneles cuando el acceso es complicado, y para dejar un registro fotográfico de calidad antes y después. La limpieza la hacen nuestros técnicos, con equipo de seguridad.
No, la termografía exige una cámara térmica y un técnico especializado en instalaciones fotovoltaicas, y no es nuestro servicio. Sí documentamos con fotografía el estado visible de los paneles y, si vemos algo anómalo, te lo comunicamos para que lo consultes con tu instalador.
Sí, los paneles térmicos y los fotovoltaicos se limpian de forma parecida, con el mismo cuidado con el cristal y los tubos.
Depende del número de paneles, de la inclinación y el acceso a la cubierta, del tipo de suciedad y de si hay que usar el dron. La visita de valoración y el presupuesto no tienen coste y te damos un precio cerrado antes de empezar.
Una vivienda unifamiliar suele resolverse en una mañana, incluida la revisión previa y el informe fotográfico. Las instalaciones grandes o las comunidades de propietarios se programan según el número de paneles.
No con nieve o hielo en la cubierta, por seguridad. Esperamos a que el acceso esté despejado y las placas estén libres de hielo. Es una de las razones por las que en la sierra alta recomendamos hacer la limpieza principal a principios de otoño.
Sí. Coordinamos con las administraciones de fincas cuando las placas están en zonas comunes y entregamos un informe fotográfico para la comunidad.
Nos centramos en instalaciones sobre cubiertas de viviendas y edificios, que es donde está nuestra experiencia en trabajos en altura.
Damos servicio en 38 localidades de la sierra y alrededores, desde Cerceda y El Boalo hasta Las Rozas y Bustarviejo. Tienes el listado completo más abajo y en la página de zonas de servicio.
Cuéntanos qué ves (una gotera, un canalón atascado, una revisión pendiente) y te decimos por teléfono los primeros pasos, sin compromiso.
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