La mayoría de las goteras que reparamos empezaron siendo un problema pequeño que nadie vio a tiempo: una teja ligeramente desplazada, un sellado que empezaba a agrietarse, un canalón medio obstruido. Todo eso se detecta en una revisión de 30-40 minutos y se arregla siendo un problema menor, mucho antes de que un invierno entero de lluvia y nieve se cuele por ahí y lo convierta en algo mayor.
El mantenimiento preventivo no es un capricho: es la diferencia entre una reparación pequeña programada con calma en septiembre y una urgencia cara en febrero, con agua ya dentro de casa y daño estructural que resolver. Lo recomendamos una vez al año, idealmente antes de que llegue el otoño.
Es también el servicio con el que más clientes empiezan a trabajar con nosotros de forma recurrente: una vez hecha la primera revisión completa, las siguientes son más rápidas porque ya conocemos tu tejado, sus puntos débiles y su historial.
Muchos propietarios solo llaman a un profesional de tejados cuando ya hay una gotera activa. El mantenimiento invierte esa lógica: te vemos cuando todavía no hay ningún problema visible, precisamente para que no llegue a haberlo. Es la misma diferencia que hay entre llevar el coche al taller cuando ya no arranca o pasarle la revisión programada.
Inspección visual completa del tejado (tejas, cumbreras, remates de chimenea), comprobación del estado de los sellados, revisión y limpieza de canalones, y un informe con fotos de cualquier punto que convenga vigilar o reparar. Si detectamos algo que ya necesita intervención, te lo explicamos con las fotos delante, no con una descripción genérica.
Combinamos la revisión con la limpieza de canalones en una sola visita, y si tu tejado o tu zona lo necesita, te proponemos también la instalación de malla anti-hojas o cable calefactor antes de que llegue el frío — sin compromiso, solo si tiene sentido para tu caso.
Si haces la revisión con nosotros una temporada, guardamos el informe con fotos para comparar con el año siguiente: así detectamos antes si algo empeora (una junta que se va agrietando poco a poco, por ejemplo) en vez de partir de cero cada vez.
Por frecuencia: sellados de chimenea con las primeras grietas (todavía sin gotera activa), tejas ligeramente desplazadas por el viento que aún no dejan pasar agua pero ya no protegen del todo, canalones con acumulación de pinocha que no se nota desde el suelo, y pequeños puntos de óxido en elementos metálicos (bajantes, remates) que conviene tratar antes de que avancen. En la inmensa mayoría de revisiones no encontramos nada grave — y esa es precisamente la idea: confirmar que todo está bien es tan valioso como detectar un problema a tiempo.
En localidades de mucho pinar priorizamos el estado del canalón, que es lo primero que se satura en esta zona. En la sierra alta añadimos siempre una revisión de los puntos donde suele formarse hielo, para valorar si conviene protección de invierno antes de que llegue el frío. En los cascos históricos con construcción más antigua, la revisión presta más atención al estado general de la teja y a si conviene ya empezar a hablar de una rehabilitación a medio plazo. En los municipios con más comunidades de propietarios, es habitual coordinar la revisión de varios bloques o chalets adosados a la vez.
No pasa nada de forma inmediata — muchos tejados aguantan años sin ningún tipo de revisión. El riesgo es acumulativo: cada pequeño problema sin detectar (una junta, una teja, un canalón) suma desgaste con cada temporada, hasta que varios coinciden a la vez y lo que podría haber sido una revisión de 40 minutos se convierte en varias reparaciones simultáneas. Si tu tejado lleva más de 3-4 años sin ninguna revisión, es un buen momento para empezar.
Mirar el tejado con prismáticos desde el jardín sirve para detectar problemas ya evidentes (una teja claramente desplazada, por ejemplo), pero se le escapa casi todo lo que de verdad importa: el estado de los sellados de chimenea, la acumulación real dentro del canalón, o el estado de las juntas de las ventanas de tejado. Una revisión profesional se hace desde arriba, con acceso directo a cada elemento, y por eso detecta problemas meses o años antes de que sean visibles desde abajo.
Un informe reciente del estado del tejado es también un argumento útil de cara a la venta o el alquiler de una vivienda: da tranquilidad al comprador o inquilino, y evita sorpresas de última hora en una inspección técnica previa a la operación. Es un uso cada vez más habitual del servicio entre propietarios que están preparando su vivienda para el mercado.
No es solo un justificante de la visita. El informe fotográfico te permite decidir con calma qué reparar ahora y qué vigilar más adelante, comparar el estado año a año si repites la revisión, y tener constancia documentada del estado del tejado si en algún momento necesitas venderlo o justificar su mantenimiento ante una aseguradora.
Muchas pólizas de hogar cubren daños por goteras, pero pueden poner en duda la cobertura si se demuestra falta de mantenimiento razonable en el tejado. Tener un historial de revisiones anuales con informe fotográfico es una forma sencilla de acreditar que la vivienda se ha mantenido correctamente, algo que puede ser relevante en caso de tener que presentar un parte a la aseguradora.
Una revisión anual no sustituye una rehabilitación cuando el tejado ya lo necesita, ni sustituye una reparación urgente cuando ya hay una gotera activa. Es una herramienta preventiva, pensada para tejados en buen estado general que se quieren mantener así — si tu tejado ya arrastra problemas de fondo, te lo decimos con claridad en la propia visita, en vez de limitarnos a un chequeo superficial.

En la mayoría de casos sí: detectar un problema pequeño a tiempo evita que se convierta en una reparación mayor, y en muchos casos evita también el daño colateral en el interior de la vivienda.
Inspección visual de tejas y sellados, revisión de canalones, y un informe con fotos de cualquier punto a vigilar.
Antes del otoño, para llegar al invierno (lluvias y posible nieve) con el tejado revisado. También tiene sentido después de una tormenta fuerte o de vientos muy intensos.
Sí, es lo más habitual entre nuestros clientes. Al conocer ya tu tejado, las siguientes visitas suelen ser más rápidas y con un seguimiento más preciso de cualquier punto que ya estuviéramos vigilando.
Entre 30 y 40 minutos para una vivienda unifamiliar estándar, algo más si se combina con limpieza de canalones en la misma visita.
Te lo mostramos con fotos y te damos presupuesto para repararlo, sin ninguna obligación de contratarlo en ese momento. Muchos clientes prefieren programarlo para otra visita.
Sí, aunque con menos urgencia. Una revisión temprana sirve como punto de referencia para comparar el estado del tejado en años siguientes.
Puede ayudar a acreditar mantenimiento regular del tejado, aunque cada aseguradora tiene sus propios criterios — consúltalo con tu compañía si es tu caso.
Sí, da tranquilidad al comprador y evita sorpresas en una inspección técnica previa a la venta. Es un uso cada vez más habitual de este servicio.
Ambos, y es habitual coordinar la revisión de varios chalets adosados de la misma promoción en una única visita.
Sí, es uno de los momentos en los que más sentido tiene: confirmar que el tejado no ha sufrido daño tras un episodio de viento o granizo fuerte.
Sí, es habitual combinarla con limpieza de canalones o con la instalación de protecciones de invierno si tu zona lo necesita.
Cuéntanos qué ves (una gotera, un canalón atascado, una revisión pendiente) y te decimos por teléfono los primeros pasos, sin compromiso.
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